Sotomayor batalla contra referendum racista

Durante la época de los 60s y 70s, las universidades e instituciones públicas de los EEUU comenzaron a implementar programas para crear equidad y proveer oportunidades a las minorías que habían sido históricamente marginalizadas. Esto se vino a conocer como la Acción Afirmativa. La Corte Suprema de la nación ha tradicionalmente protegido a estos programas por su papel esencial en combatir contra las desigualdades raciales que todavía impregnan al país.

Sin embargo, Últimamente la Corte Suprema se encontró una vez más como el centro de batallas políticas sobre los derechos humanos de las minorías. En el caso de Shuette v. Coalition to Defend Affirmative Action (Coalicion para defender la Acción Afirmativa), la pluralidad de la corte voto de 6-2 en favor de un referéndum en el estado de Michigan que prohíbe la consideración de antecedentes raciales y étnicos en las admisiones de estudiantes a las universidades publicas.

Los seis jueces varones que resolvieron permitir la prohibición insistieron que el propósito de la decisión no fue la de crear un precedente regresivo para políticas etnio-concientes, sino que su juramento se basaba en decidir si el Estado de Michigan podía permitir que sus ciudadanos voten para prohibir la Acción Afirmativa en su constitución. Las Juezas Ruth Bader Gingsburg y Sonia Sotomayor se negaron a votar en conformidad. Sotomayor, la única Latina en la Corte, sostuvo sus convicciones mediante la presentación de un desacuerdo de 58 páginas.

La Jueza Puertorriqueña insistió que como defensores de la constitución, la Corte Suprema rompió su juramento a la justicia al permitir que la tiranía de la mayoría se convierta en una realidad. A lo largo de su opinión disidente, Sotomayor ofreció una revisión muy necesaria y a menudo descuidado de la forma en que la ley ha sido históricamente utilizada por los poderosos para oprimir a las personas de color. Señaló que las ideologias erroneas de sus colegas, que disimulan vivir en una sociedad daltónica donde la etnicidad y el color de piel no importan, son cómplices en crear las injusticias contemporáneas de hoy

“[El] rechazo de aceptar la severa realidad que todavía importa la raza de uno es lamentable. Como miembros del poder judicial con la tarea de intervenir para llevar a cabo la garantía de la protección equitativa, no debemos sentarnos y hacer desear que desaparezca, en lugar de enfrentar la desigualdad racial que existe en nuestra sociedad”, escribió la jueza.

Michigan ha tenido una trayectoria problemática cuando se trata de la acción afirmativa. El Estado es mejor conocido por dos casos que la Corte Suprema tomó en 2003 en cuanto a la Universidad de Michigan. En Gratz v. Bollinger, el tribunal dictaminó que era ilegal el uso de un sistema de escala de puntos para su proceso de admisión, a través del cual los solicitantes blancos se sentían discriminados. Sin embargo, la consideración de identidad racial no fue quitada de la mesa. El caso de Grutter v. Bollinger concluyó que al considerar solicitudes para entrar a la universidad, el origen racial de los estudiantes podría ser tomado en cuenta, siempre y cuando se hace de manera integral. Insatisfechos por la Corte Suprema, en el 2006 los votantes de Michigan establecieron una prohibición constitucional sobre las políticas de acción afirmativa para todas las instituciones públicas.

Sotomayor reprendió a los votantes por solo batallar contra la consideración del origen racial y no atacar a las políticas de discriminación positiva que favorecen a los legados (hijos/as de previos alumnos), atletas y estudiantes de fuera del estado. Ella incluyó una crítica audaz por la manera en que los votantes blancos de Michigan utilizaron el sistema para proteger sus privilegios y alienar aún más a las personas de color. “Si bien nuestra Constitución no garantiza los grupos minoritarios la victoria en el proceso político” Sotomayor afirmó que “ si les garantiza el acceso significativo y equitativo a ese proceso … Garantiza que la mayoría no puede ganar apilando el proceso político contra los grupos minoritarios permanentemente, lo que obliga a la minoría superar grandes obstáculos en soledad para poder lograr sus objetivos-en este caso, la diversidad educativa.”

Aunque la decisión ha sido finalizado, la voz de Sotomayor establece un ejemplo concreto de la resistencia. Como personas de color, es pertinente que alcemos la voz cuando comprendemos el oscuro funcionamiento del racismo sistémico. A medida que los de la extrema derecha y los blancos “moderados” celebran la decisión defectuosa de la corte, los estados comenzarán a intentar referendos similares para oponerse a esta pequeña herramienta que nuestras comunidades han tenido en la lucha contra la desigualdad racial. Es cuando llegue ese momento que debemos educar críticamente a nuestras mentes, organizar a nuestra gente, y prepararnos para la lucha por delante. Es solo cuando nos paremos con Sotomayor y nos unimos como personas de color–Afroamericanos, Hispanos, Asiaticos, Indígenas, Isleños, y nuestros aliados Blancos que podremos pelear por la verdadera justicia social.